viernes, 25 de julio de 2014

Pancho 46: sal Chichita de Viena.

En un nuevo y maravilloso viaje de trabajo esta vez me tocó dirigirme a la peronista República de San Martín, mas precisamente a la Av. Illia a pasitos de Constituyentes, justo en frente de Pancho 46. Una panchería popular de barrio que saltó a la fama cuando Marcelo Tinelli, ese querido icono de la década ganada de los 90s, comenzó a utilizarla para un desopilante sketch donde el muy pillo le ponía ketchup a los panchos de las viejas que pedían mostaza. Treinta y cinco puntos de rating te metía con eso. Y así empezaron a caer futbolistas, periodistas, gente del espectáculo y luego toda la gilada que se acercaba al lugar porque iban futbolistas, periodistas y gente del espectáculo.

La cuestión es que yo estaba enfrente, eran las cinco de la tarde y no tenía ganas de comerme un pancho. Pero teniendo en cuenta que era la primera vez en treinta años que pasaba por esa cuadra, y que no pensaba volver a pisarla en al menos otros treinta años, crucé la calle nomás sintiéndome un Anthony Bourdain del conurbano. Si, ya se, soy bastante, bastante pelotudo.

Entre Pancho 46 y yo se interponía una clientela con un look tipo Hell's Angels pero del conurbano; con Motomels en vez de Harleys y en lugar de camperas de cuero, camperas de lycra con logos de equipos del Nacional B. Habiendo terminado sus panchos, fumaban marihuana y hacían lo que popularmente se conoce como "vagancia". Con el traje yo no tenía el mejor atuendo para congraciarme con los parroquianos. Felizmente a escasos metros la policía entorpecía el tránsito haciendo algún intento de control, por lo que pasé tranquilo. Me siento tranquilo cuando veo a la policía, si ya se, soy bastante, bastante pelotudo.

En fin llego a la dichosa panchería, plagada al estilo Kat'z de fotos de todos los famosos que pasaron por el local: Caruso Lombardi, el Burrito, Tinelli, Luis Ventura y demás seres notables, lo que reforzó mi confianza, ¿que mejor para elegir donde comer que basarse en la opinión del plantel de Douglas High? El menú de panchos me sorprendió, esperando al menos algunas opciones como hay en nac & pop, acá la única opción era "Pancho: $15" (US$ 1.5 aprox.). Sin salsas, ni lluvia de papas, ni nada. Hago la cola, porque aun siendo día de semana a las 5 de la tarde había cola, me sirven un panchito tamaño vienisima, y me preguntan "que le pongo pibe?". "¿Que tenés?", "Mayo, mostaza, kechu y salsa golf". Salsa golf! Pensé que se había extinguido junto con su amiga la mostaneza. Le pongo mostaza, que es el único adherezo que se le puede poner a un pancho, y muerdo. ¿TANTO LIO POR ESTO?!!!!!

El pan era rico, sin ser sorprendente, 7/8 puntos ponele. La salchicha estaba sobre cocinada y tenía un sabor que con mucha, mucha buena onda uno puede decir que es un poco superior al de la vienisima (que todos sabemos que es una porquería). La mostaza era industrial, igual o peor que la savora.

¿Vale la pena perder tiempo en irse a un lugar horrible en San Martin para comerse un pancho chiquito, común y corriente? ¿Vale la pena leerse una review de mas de 500 palabras para que te digan que lo único que probaron fue un pancho y que era una cagada? Como diría una novia de valijero peronista: lo dejo a tu criterio.

domingo, 6 de julio de 2014

Big Mamma, ahorrate el viaje a NY.

Miércoles por la noche venía mi abogado a casa a traerme unos papeles que tenía que firmar, llamemoslo el Dr. F. El Dr. F. además de buen abogado tiene un talento único: la capacidad de poner en pedo a cualquier persona sin importar día y hora de la semana. Es una de esas personas que se te pone a charlar y te va sirviendo sin que te des cuenta, el que siempre tiene a mano las frases "abrimos otra?", "dale, haceme la segunda con una mas", "no querés probar otro trago?", "nos tomamos la última?". La última frase generalmente la repite 3 o 4 veces. Resultado: el tipo te pone en pedo hasta al metalero mas gordo y mas barbudo que hayas visto en  tu vida. De esta forma nos tomamos una botella de vino mientras cenabamos, y una botella de 750 cc de Jack Daniels mientras análizabamos como les iba a Drmic, Shaqiri y demás suizos contra Argentina en antológicos partidos en la play.

Yo que soy un blandito me levanté evidentemente resacoso al otro día. Dos horas mas tarde de lo previsto. Y me tenía que ir por laburo hasta Cabildo y Juramento. Siendo del Big Sur del conurbano, irme hasta Cabildo y Juramento para mi cuenta como "viaje de trabajo". Hay gente que por trabajo se va a NY o a Brasil, yo me voy Belgrano. Y de hecho no es que haya viajado mucho, pero en los últimos 7 años estuve mas veces en Times Square que en Cabildo y Juramento.  A ver, todos los que somos de provincia y laburamos en microcentro no tenemos muchas ganas de quedarnos en capital a la salida del trabajo, y menos aun volver los fines de semana!

Entonces como estaba de viaje de trabajo hice lo que hace cualquier persona que se va de viaje: averiguar donde se puede comer cerca. Hacía años que tenía ganas de ir a Big Mamma a probar su famoso hot pastrami, así que lo marqué como opción número uno. Pero claro, con la resaca que tenía la verdad que no tenía ganas de comer nada. Me metí en un chino y me compré una Gatorade a ver si se me pasaba un poco; aunque al mismo tiempo me preguntaba que tenía que ver tomar Gatorade con sacarte la resaca, no sé, me sonaba que las sales minerales hacían bien y la etiqueta tenía la palabra "recover", ya fue.
Pero con Gatorade y todo todavía estaba bastante baqueteado, y estaba a punto de emprender la retirada cuando pensé "por este lugar pasas menos veces que por Times Square, que harías si estuvieras en NY y pasaras sin hambre por la puerta del Shake Shack?". Iría a comer sin dudarlo. A uno con los viajes le pasan cosas absurdas como terminar conociendo el Congreso yanqui sin haber pisado jamás el argentino, conocer la mejor pizza de Manhattan teniendo pendiente visitar varias de la Av. Corrientes que te quedan a seis cuadras del trabajo... conocés lo mejor de otro país pero no del tuyo. Así que entré a Big Mamma nomás.

Lo primero que me llamó la atención fue un menú que resaltaba en todas las páginas que cobraban servicio de mesa, $20 creo. Cuando te cobran servicio de mesa esperás que "te den algo" en ese concepto, y en este caso vino un paté con un pan dulce y esponjoso por dentro, crocante y salado por fuera, ríquisimo. Pregunté que pan era, pensando que me iban a decir el nombre de alguna especialidad judía impronunciable, pero me respondieron "brioche". El brioche mas exótico y rico que haya probado en mucho tiempo en todo caso. En fin, la cuestión es que  esta "panera" para uno era una entrada de $50 en cualquier restaurant francés, por lo que se justificaba ampliamente el precio del servicio de mesa. Aunque claro, habrá que ver que hacen si viene una mesa de cuatro. Detesto ir a comer y que siendo cuatro nos den la misma panera o amuse bouche* que a la parejita de al lado, cuando nosotros estamos pagando cuatro servicios de mesa y ellos dos.

Otra de las cosas que me entretienen mientras espero la comida cuando salgo a comer solo es analizar las incongruencias de la carta en cuanto a la relación del precio de lo que me venden vs costo de materia prima y dificultad de elaboración. Como cuando te ponen fideos con manteca $30, cordero  a la menta para dos $50. En este caso salía exactamente lo mismo pedirme una botellita de agua mineral o un trago sin alcohol con menta, jengibre y té frio, que estaba ríquisimo y vino bárbaro para combatir la resaca.

Llegó entonces el plato fuerte, hot pastrami, ensalada de papa y coleslaw. Está la opción grande y chico, normalmente iría por el grande, pero por la resaca tuve que conformarme con el chico y estuvo mas que bien. A menos que vayas en plan panzada no hace falta pedir el XL. En cuanto al plato todos los ingredientes frescos, todo rico, de buena calidad, inobjetable, y el pastrami probablemente sea el mas rico que haya probado fuera de Nueva York.  En total gasté unos pesos mas que lo que sale un combo de Mc Donalds y salí totalmente recuperado de la resaca.  A mi el lugar me ceró, he escuchado críticas estilo "es todo una porquería salvo el pastrami",  no puedo decir si esto es verdad o no, pero si vos vas a un restaurant  famoso por el sushi y pedís bife de chorizo... que querés que diga? En fin, compañero, la próxima vez que se vaya de viaje a Belgrano, no deje de visitar esta institución local y probar su pastrami.

* Amouse buche: Dicese de esas porquerías chiquitas que te sirven en los restaurantes cuando te sentás en la mesa y que normalmente no comés porque tienen pinta rara y vos venís por la milanesa. Fuente: diccionario Francés-peronista, editorial Fuera de La Ley, 1994.

domingo, 29 de junio de 2014

Tapeo mundialista, ponele onda a la comida de tus partidos.

Después de veinte días de mundial los estómagos argentinos se empiezan a cansar de los embutidos, el maní y las aceitunas, por eso les proponemos varias opciones fáciles para quedar como unos duques con sus amigos (o como un barón del conurbano). Acá van varias recetas, se hacen en 15 minutos y lo ideal sería que al menos hagas dos por partido.

Bruschettas. Como suele suceder con la gastronomía detrás de este nombre tan imponente se esconde una vulgar rodaja de pan tostado con algún agregado. Pero no por simples dejan de estar buenas. Hay miles de técnicas y panes que se pueden usar, pero con un pan del chino está perfecto.

1) Se corta el pan a lo largo, se lo rocía con un poco de aceite, si es oliva mejor, y se mandan al horno fuerte 5 minutos, hasta que la miga quede crocante. Este paso no es obligatorio, pero para mí es la clave para que quede mas rico. Sino se pueden tostar en cualquier tostadora, o incluso saltar completamente el paso.
2) Una vez que tenemos nuestro pan crocante se le puede poner el topping que queramos, la clásica es muzzarella, rodajas de tomates, un chorrito de oliva, pimienta y la hierba de nuestra preferencia: tomillo, romero, oregano, etc.  Se vuelven a meter al horno para que se derrita el queso y listo.

Por supuesto que le pueden poner lo que se les antoje antes de volver a meter al horno: a) mezclar verdeo, cubitos de tomate, mayonesa y espolvorear con parmesano. b) untar el pan con mostaza, luego queso adler de fontina (o queso fontina de verdad), repollitos de bruselas previamente blanqueados y  rodajas de salchicha alemana. c) hongos y roquefort. d) roquefort y cantimpalo e) Tomates secos, jamón crudo y un chorrito de oliva (no se mete de nuevo en el horno, se puede agregar rúcula).

Pa amb tomàque. Esta preparación es una mentira aún mas grande que la anterior, el Pa amb tomàque o "pan catalán", parte de la misma tostada que la bruschetta, a ella le frotamos un diente de ajo sobre toda su superficie (con un diente de debería alcanzar para varias), luego mixeamos un tomate perita La Campagnola (sin el jugo para que no quede tan líquido), aplicamos sobre el pan, salpimentamos, chorito de aceite y listo. Aunque usted no lo crea con esta mentira en Barcelona les sacan millones de Euros a los turistas todos los años. Pero es muy rico de todas formas.

domingo, 22 de junio de 2014

A un macho le gusta la fruta.

Pocas canciones describen tan bien la neurosis londinense como esta canción de Man Like Me, banda que combina ska, hip hop y mucha creatividad para hablar sobre la comida procesada, los alimentos orgánicos, los cigarrillos caseros, el reciclaje de las bolsas de supermercado y sobre como la globalización provoca el abandono de platos locales como el "pie and mash". La letra tras el salto.

viernes, 13 de junio de 2014

Mundial y picada, la gran estafa al pueblo argentino

Llega el mundial, evento peronista si los hay, y la tele se llena de publicidades chauvinistas, costumbristas y chabacanas, siendo una clásica imagen la de "amigos, picada y cerveza".

El amiguismo la base del peronismo, la cerveza nos encanta, y la picada nos parece muy rica, pero... ¿a vos te parece salir a comer a fuera y pedir fetas de fiambre?

Cuando uno come fuera de su casa normalmente paga por un plato de comida varias veces mas de lo que lo haría en su casa. ¿Por que gastamos mas pudiendo gastar menos? Hay muchos motivos, pero dos fundamentales. 1) Una parte relativamente importante de la humanidad no es cocinera profesional, por lo tanto no solo come mejor fuera de su casa, sino que come platos que en su casa ni siquiera sabría como preparar. 2) Cocinar lleva tiempo y trabajo, entonces la mayoría de la gente prefiere pagar por comer pastas caseras que ponerse a amasar pastas caseras.

Estás con amigos en tu casa, no tenés ganas de hacer el repulge de dos docenas de empanadas, te vas a una pizzeria y pagas porque alguien haga ese trabajo por vos. Ahora ¿cual es el trabajo que implica hacer una picada? Ir al supermercado, comprar una bandeja de salame bocatti feteado, abrir el paquete, punto.

La picada es la comida mas fácil de preparar y con menos valor agregado del universo. Fiambre y queso cortado a cuchillo, hasta hacer panchos requiere mayor elaboración! Si partimos de los mismos ingredientes tradicionales la única diferencia entre una picada preparada por un chico de 12 años en la casa y la preparada por el mejor bodegón de Buenos Aires es una presentación kitsch que atrasa dos décadas.

martes, 20 de mayo de 2014

Precios cuidados: bueno para el Führer, bueno para vos.

"Cerrado por la policía por haber violado la regulación oficial de precios", cartel en un negocio de Berlin, 1933.
Comerciantes que supuestamente cobraban precios inflados eran arrestados por la Policía Secreta del Estado y sus
negocios eran cerrados.

jueves, 10 de abril de 2014

Green Curry, el secreto mejor guardado del microcentro

Todos los meses los distintos medios sacan listados al estilo "los 10 lugares de microcentro que no podés dejar de conocer", y me llama mucho, pero mucho la atención que en ninguno de estos medios se mencione a Green Curry, un pequeño local que con apenas un año y unos meses ya es un lugar de culto para el oficinista porteño.

¿Que es Green Curry? Algo así como el equivalente a una parrilla al paso, pero tailandés. Ellos se definen como "Fast good food", y es así, curries, woks, wraps con zanahorias encurtidas o wasabi, ensaladas con un toque asiático y limonada casera, hacen que el oficinista pueda comer algo rápido, diferente y sano. Street food tai aggiornada a los gustos porteños.

Si bien tanto las ensaladas, como los wraps y los woks están muy bien (la ssam salad con ternera a la korena y cebolla morada es un éxito), el fuerte de Green Curry es, obviamente,  los curries. Si, si pretendés comer el mismo curry que probaste en  Ho Chi Minh City posiblemente te sientas un tanto decepcionado. De la misma forma que te vas a sentir decepcionado si querés comer el asado de La Cabrera en Tailandia. Es muy difícil replicar sabores de una país en otro. Por eso, si me comparás este curry con uno de asia, posiblemente no sea el mejor, ahora si me comparás lo que hacen en Green Curry con los que se consiguen en el mercado argentino, son muy, pero muy buenos. Para que sea recomendado por anglosajones (que tienen mas cultura de curry que nosotros) mal no puede estar.

Hasta hace unos meses el lugar era barato, ahora tras el ajuste por devaluación nacional y popular los curries salen entre 50 y 60 pesos. Con lo que subió el subte, los servicios y los salarios la verdad que no se si esto es barato o caro; pero es un precio muy competitivo teniendo en cuenta que una ensalada mediocre cotiza en el barrio $45,  que un menú ejecutivo consistente en milanesa con puré y coca cola cotiza arriba de los $75 y que un Mc Combo sale mas de $60. El mismo curry que acá te cuesta 60 mangos te lo venden en palermo a mas de 100 mangos y con una calidad inferior.

En Green Curry arman desde cero sus propios curries combinando distintas especias, y todos los días tienen green curry de pollo,  rojo de cerdo, el amarillo de langostinos (exquisito) y uno vegetariano de zapallo y tofu (un de los platos vegetarianos mas ricos que podés probar), todos servidos con un arroz que nunca está pasado.  Además tienen el Curry del día, que es el que pedimos los habitúes, ya que además de ser el curry mas barato de la carta tienen variantes muy interesantes. Massaman beef curry (carne, papa y zanahorias encurtidas), GC Indian Syle (pollo, garam masala, tomate y yogur),  o el gran Beef Peanut Curry (carne de vaca, mani, verdeo y  huevo).

Con el tema del picante se puede pedir como a uno le guste: sin picante, poco, mediano o mucho. Yo que soy una persona que se queja porque la comida picante en Buenos Aires no suele ser picante porque los porteños son unos cagones, puedo dar fe que el curry "muy picante" es efectivamente muy picante. El único punto negativo es que te dan el picante en un potecito aparte para que vos lo dosifiques, cuando en realidad el picante debería integrarse durante la cocción para darle sabor al plato. 

En resumen es un lugar donde vas a gastar casi lo mismo que en McDonalds pero vas a comer algo mucho mas sano, interesante y rico. Aprovechá para visitarlo ya mismo antes que se les termine el contrato de alquiler, los quieran reventar con la renovación, y tengan que cederle su lugar a una multinacional, como viene pasando con muchos lugares de la zona...

Green Curry queda en Tucuman 271, Microcentro,  Tel. 4312-8337 abierto días de oficina al mediodía. www.greencurry.com.ar

domingo, 23 de marzo de 2014

Hagalo ud. mismo: congele sus propios precios!


Ampliamos el Tweet levantado por los amigos de Guía Oleo, la cosa es muy fácil: sabemos que el gobierno congeló los precios para frenar la inflación que no existe, pero también sabemos que a diferencia de los empresarios chilenos o norteamericanos que no provocan inflación, los empresarios argentinos son malos y aumentan los precios, entonces necesitamos mandar militantes para cuidarlos. ¿Y como puede ser que si Argentina es un país con buena gente los empresarios sean mala gente? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que a pesar que la inflación no existe, que nosotros somos buenos, y que los precios están cuidados, todos los meses las cosas salen mas caras. ¿Que hacer ante esto? Una opción sería quejarse del gobierno, pero esta opción es una opción claramente gorila y destituyente y lo equipara a usted automáticamente con Videla y/o Darth Vader.

La opción militante es dejar de quejarse que el gobierno no lo protege, y tomar al toro por las astas. Si el gobierno no congela los precios, congelelos usted mismo! ¿Como? Inviertiendo en comida en lugar de en dólares o plazos fijos. Por lo que se compra hoy una lata de tomate Salsati en tres meses comprás una Ciudad del Lago, por lo que hoy comprás bola de lomo en tres meses comprás picada especial. Es cuestión de stockearse con carnes en el freezer, y alimentos no perecederos en la alacena: aceite, conservas, vinos, cerveza, pastas, condimentos, etc. etc.

Y si no me creen hagan esta cuenta: el pan del gobierno que no conseguía ni montoto estaba en julio del 2013 $10. Ese mismo pan que no existe hoy está $18. Si hubieras comprado un kilo de pan a $10 y lo hubieras freezado, hoy tendrías un kilo de pan. Si en lugar de haber comprado el pan hubieras puesto los $10 a plazo fijo con una tasa loca del 25% anual, hoy tendrías $12,50 y no te alcanzaría para comprar un kilo de pan. Si hubieras comprado dolar blue a $8 hoy tendrías menos de $15, y tampoco podrías comprarte el kilo de pan que no venden en ningún lado.  Entonces querido cumpa, si tiene algún pesito que le sobra, si sabe que en el 2015 usted va a comer pastas, y que las De Cecco vencen en el 2016, aproveche y compre ahora, porque invierta como invierta sus pesos en el 2015 con lo que hoy compra una De Cecco con suerte se va a poder comprar un paquete de fideos Marolio.


sábado, 15 de marzo de 2014

Narda Lepes contra los talibanes veganos

Narda Lepes subió a Instagram una foto de una cabeza de cerdo hirviendo y le llovieron puteadas de todos lados creando una "polémica" absurda. Y digo absurda porque argentina es uno de los países del mundo donde mas kilos de carne per capita se consumen. Diariamente miles de cabezas de animales son cortadas y hervidas para hacer morcilla, gelatina o comida para gatitos. Una de las comidas insignes de la cocina argentina, el locro, tradicionalmente se hace con orejas de cerdo. Matar un animal y comerlo es absolutamente normal en nuestro país, por eso que una cocinera suba una foto de como cocina un animal no tiene absolutamente nada de malo ni "provocador".

¿Pero que pasa? La foto no es de una inocua masa uniforme como puede ser una hamburguesa, sino que se ve parte de la cara del animal, un animal que es simpático, entonces la gente se indigna. Si hubiera subido una foto de un animal no tan lindo como una cabeza de pescado nadie hubiera dicho nada. Pero como el cerdito es un animal que a todos nos cae simpático se arma una polémica de omnívoros hipócritas y vegetarianos fanáticos.

Omnívoros hipócritas porque si comés choripán sos un caradura si te ofendés por la foto de la cabeza del animal que mataron para que vos puedas comerte las demás partes. Ponete los pantalones largos y asumí que para que vos puedas comer milanesas hay un animal inocente que es sacrificado. Que te parezca mal esta foto siendo omnívoro es como que te indignes por el trabajo infantil y compres pelotas Nike hechas en Asia, dejate de joder. Lo que pasa en la foto existe, pasa todos los días y vos sos parte de ello, hacete cargo.

Vegetarianos fanáticos porque no toleran al que piensa diferente. "Por lo menos eliminala que insulto para los vegetarianos" pone uno. Vivimos en un país donde se come carne, vos te tenés que adapatar a eso, no al revés. ¿O vos alguna vez escuchaste a un judío ofendido porque alguien comiera cerdo delante suyo? Un vegetariano no se puede ofender porque alguien suba una foto de una cabeza de cerdo en argentina del mismo modo que un musulmán no se puede ofender porque una chica suba una foto suya mostrando sus hombros y con la cara descubierta. Nuestra cultura es así, si no la compartís es problema tuyo. Si me decís que la foto era de un perro cocinándose te doy la derecha, porque en nuestra cultura no se come perro, pero cerdo comemos casi todos. Si tuvieramos que dejar de hacer las cosas que ofenden a terceros no podríamos hacer nada, como en aquel capítulo de South Park donde una madre judía se queja que pongan un pesebre de navidad en la escuela, entonces lo sacan, y después vienen los ecologistas y se ofenden porque hay un árbol talado, y después vienen los cristianos y se ofenden que usen al marketinero Papa Noel en una fiesta religiosa, conclusión: el pueblo termina adoptando un sorete como símbolo de navidad porque es lo único que no ofende a nadie. No es así la cosa muchachos.

Lo mas inquietante de todo el asunto es la escalada del odio vegano, que cada vez se hace mas presente en las redes sociales. Hay un 1% de los vegatarianos que son unos verdaderos talibanes de la ensalada y que piensan que por haber leído estudios pseudo científicos en internet como el panfleto "el estudio China" tienen LA verdad universal y que todo aquel que no piense como ellos es un pelotudo o un hijo de puta. Realmente creen que quien mata a un animal merece morir. Son unos nazis, creen ser una raza aria superior, que todos los que no son como ellos son sub humanos que no merecen vivir.

Estos fanáticos llenan entonces la red de insultos contra los que piensan diferente, una política de tolerancia cero, y el resultado es que el movimiento vegetariano está corriendo la misma suerte que los musulmanes: por culpa de un 1% de talibanes se estigmatiza al otro 99% que son buenas personas. El 100% de los vegetarianos que conozco son personas inteligentes, respetuosas, comprometidas y progresitas. Si bien no creo en el vegetarianismo, es muy, pero muy respetable que se sacrifiquen dejando de comer carne en pos del beneficio  de los animales. A la mayoría de ellos de hecho les encanta comer carne y les cuesta mucho no comerla, muy poca gente es capaz de ceder algo que le gusta para el beneficio de un tercero, me saco el sombrero.

Ahora, a pesar de que todos los vegetarianos que conozco me caen bien, tengo prejuicios contra el movimiento vegetariano. ¿Por que? Porque cada vez que entro a internet me aparecen cartelones diciendome que soy un pelotudo o un hijo de puta por comer carne. La agresión no lleva a ningún lado muchachos. Si a vos te gritan vos no analizas si el grito estuvo justificado, vos solo escuchás una agresión. Si me decís "sos un peloutdo que comés carne de un animal inocente", después del pelotudo deje de leer y empecé a putearte. Los líderes vegetarianos en lugar de fomentar un movimiento de crítica constructiva fomentan uno de crítica destructiva de odio y agresión.

La respuesta como siempre, está en los Simpsons, mas precisamente en el capítulo donde Lisa se hace vegatariana y tiene esta charla con Apu y Paul McCartney:

Lisa: Cuando aprenderán esos tontos que se puede ser feliz comiendo vegetales, frutas, granos y queso!
Apu: Euuw! Quesos!
Lisa: No comes queso?
Apu: No, no señor, ningún alimentos que sea de animal.
Lisa: Uh, debes pensar que soy un monstruo!
Apu: Si, realmente lo pienso. Pero hace tiempo aprendí a tolerar a los otros en vez de obligarlos a pensar como yo, puedes influenciar a la gente sin estar fastidiándolos. Es como dice Paul, vive y deja vivir.

Si vos sos vegetariano y le destruís el asado a tu papá porque no querés que la gente coma carne, lo único que vas a lograr es que todos los invitados al asado te odien. Si vos realmente tenés la verdad universal porque leiste el estudio de china, no le desees la muerte al que no tuvo la gracia de leer el dichoso estudio, ayudalo a mejorar como persona y pasale el .pdf a ver si lo hacés recapacitar.  Si Narda sube una foto que te parece desagradable decile respetuosamente porque vos crees que debería dejar de hacerlo, y a lo mejor la convencés y le salvás la vida a un par de animales. Decirle "sos una negra de mierda" o "hippie fuma porro" va a generar que exactamente cero animales dejen de morir. Como todos sabemos el amor vence al odio.

lunes, 24 de febrero de 2014

Los mejores zapallitos con salsa blanca de la historia de la humanidad.

O de los últimos 30 minutos en un radio de 50 metros desde mi casa, sobre gustos no hay nada escrito. En fin, llegué de un viaje de Perú que me regaló Hector Magnetto (en serio) y encontré mi casa con un olor medio fulero. Tras un rato de revisar encontré la causa: un zapallo orgánico que le había comprado por facebook hace como un mes a unos hippies divinos, y que había quedado olvidado detrás de la máquina de pan. Milagrosamente junto a ese zapallo cubierto de una sopechosa pelusa blanca, había otro zapallo proveniente de los mismos hippies y en perfectas condiciones; pero  a no dormirse, hay que comerlo. Lo puse en la heladera y me fui a trabajar.

Viviendo solo en el conurbano y trabajando en capital la mitad del camino de regreso a casa lo paso con hambre intentando recordar que hay en le heladera que se pueda cocinar en menos de 30 minutos y que no sea una hamburguesa. Recordé entonces que además del zapallito tenía casi un litro de leche que había abierto a la mañana y que había vencido cuatro días atrás. La prueba del microondas es infalible: ponés la leche vencida en una taza hasta que hierva, si no se corta, se la toma al grito de "todavía sirve, todavía sirve". El café con leche de la mañana había salido impecable, pero siendo que la leche vencida no suele durar mucho una vez abierta había que usarla. Leche + zapallitos solo pueden significar una cosa: zapallitos con salsa blanca, o bechamel, como le dicen los oligarcas.

La receta tradicional es muy fácil, manteca, harina, leche, nuez moscada, zapallitos cortados y a otra cosa. Pero resulta que como un boludo a la mañana había puesto a descongelar una pechuga de pollo en la heladera, y a su vez me traje de Perú medio  kilo de ajies "paprika" secos, y que tenía muchas ganas de usar. Mucha gente me dice que cocino bien, y mentira, no se un carajo de cocinar, lo único que se hacer es agarrar ingredientes que me gustan y meterlos en un mismo plato. Si te gusta la panceta el queso, la lechuga y el tomate, no hay forma que no te guste una hamburguesa con queso, panceta, lechuga  y tomate.


Y bueno, en este caso arranqué con la bechamel, dos cucharadotas de manteca, dos cucharadas de harina, que se forme una plastilina horrible, y se le tira de a poquito leche tibia hasta obtener la consistencia deseada. Luego sal, pimienta, nuez moscada y la paprika cortada a cuchillo, dandole un toque dulce y picante genial. Si no tenés paprika seca entera traida de Perú la semana pasada podés probar con un poco de paprika en polvo que va a quedar parecido. Ah, además por algún motivo tenía ganas de comer pollo a la mostaza, así que a la bechamel le tiré dos chorritos de savora, suficientes para saborizar pero tranqui, no queremos que la mostaza mate los demás sabores. Y no, no te me hagas el gourmet que la savora es una mierda, también tenía dijon de Fauchon, pero ni en pedo le pongo dijón de Fauchon a una salsa.


Simultáneamente en una sarten puse un poco de aceite de precio congelado, una cebolla, dos minutos después dos ajos, un minuto después media pechuga de pollo, cuatro hongos portobellos y el zapallito cubeteado. Bah, zapallito no, zapallo, porque recién al cortarlo y con los fuegos al palo me di cuenta que los hippies me habían cagado y en lugar de zapallito me habían vendido un mini zapallo japonés. No nos ibamos a poner en exquisitos, así que lo cubeteamos y lo metimos igual a la sarten, con semillas y todo, que al saltearse quedan crocantes y son riquísimas.


Finalmente tenemos un dilema: tiramos la salsa sobre los solidos, o los solidos sobre la salsa? Teoricamente deberíamos aprovechar el fondo de cocción de la sarten de los sólidos y blah blah, pero la realidad es que pasar la salsa de recipiente sin desperdiciar nada da mas trabajo, así que a tirar la sartén con el pollo y los "zapallitos" a la cacerola de la salsa. Dos minutitos mas para amalgamar sabores y a la mesa, la mitad al plato, la otra mitad a enfriarse y luego al freezer. Sin darme cuenta me salió una especie de fusión argentino/peruana, un punto medio entre unos zapallitos con salsa blanca y un ají de gallina, y la verdad que, humildemente, estaba buenísimo.


PD: si se quieren abaratar costos se puede mechar con arroz blanco, pero considerando lo conveniente que son los precios congelados que logró el gobierno nacional y popular mediante el plan quinquenal Cristina cumple Néstor dignifica consideramos que abaratar costos usando arroz equivale a decir que la comida es cara, que el gobierno miente, y lo convierte a usted en un golpista infame que merece ser asesinado por el comando ninja secreto e ilegal que tiene la Campora. Changos! No debí decir que teníamos ninjas! Changos! No debí decir que era secreto. O que era ilegal. Uy, hace tanto calor...

miércoles, 29 de enero de 2014

L'adesso, la vera pasta italiana.

Es muy común que un francés, un tano o un turco se instale en un barrio y abra una casa de comidas de su país de origen con la que entusiasmará a la mayoría de los vecinos "Es italiano, tiene que cocinar buena comida italiana" parece ser el razonamiento infalible. Y si, a veces esto es cierto, pero muchas otras no. A lo mejor el tano en su país era ferretero y acá se manda a cocinar, que sabés. Ponele que Guido Kaczka  se va a italia y se manda a hacer asados, no te va a sacar una buena entraña solo por el hecho de haber nacido en Argentina. O por ahi si, la verdad que no se como son los asados de Guido Kaczka, pero bueno, ¿se entendió el concepto, no?

Leo Fumarola, chef y dueño de L'adesso no es otro tano mas que se puso un restaurant en Palermo, sino que es un señor cocinero. Nacido en Puglia, tras trabajar en restaurantes de lujo y con cocineros con estrellas Michelin, Fumarola se destacó con un servicio de catering, teniendo entre sus clientes a tipos de la talla de Francesco Totti, a quien le cocinó en su casamiento. Tan bien estaba la comida que encantó a uno de los invitados a la velada, un tal Silvio Berlusconi, quien se lo llevó a cocinar para él y posteriormente para George W. Bush. O sea, a ver si me entendés pibe, imaginate la fiesta que tiene Berlusconi encima, con los cientos de caterings que prueba en un año, para que le llame la atención uno, la comida tenía que estar MUY buena.

Y ojo, a lo mejor vas a L'adesso y la comida no te encanta, sobre gustos no hay nada escrito; pero lo que no me vas a poder decir nunca es que en L'adesso no sirven verdadera comida italiana, porque acá vas a probar la misma comida que comen los italianos con la posibilidad de elegir absolutamente cualquier tipo de cocinero y comida. Si querés comer comida italiana sin salir de Argentina, dejate de joder y pasá por acá.

Porque lo mejor de todo es que en L'adesso no sirven simple comida italiana, sino que sirven comida italiana moderna. En argentina la amplia mayoría de la comida italiana es cocina de bodegón, los mismos cuatro platos básicos desde hace 20 años, hay mejores y peores calidades, pero cero creatividad. En L'adesso en cambio la carta es la misma que puede tener un resto de moda en el Trastevere romano, mechando platos clásicos con langostinos fritos envueltos en tallarines, o una pasta amasada con cacao. Es notable también la materia prima con la que trabajan: la pasta fresca se hace con semola italiana Divella, misma marca que usan para las pastas secas y tomate en lata; el queso de rallar es pecorino italiano, al igual que el peperoncino que condimenta platos y aceites picantes. Después de probar pastas con buena sémola no vas a poder comer nunca mas esa porquería con harina 0000 que te venden en microcentro.

De la comida no hay mucho que decir, es impecable tanto las pastas (tonarelli a la amatriciana, uff), como los platos con pescado o cordero así como los postres que suelen incluir helados caseros (el de limoncello es la gloria). Siempre digo que los grandes cocineros se ven en los platos sencillos, los que te hacen un pan con manteca y es el mas rico de tu vida.  Acá todo lo que probás está buenísimo desde los platos elaborados a una simple salsa de tomate o un pesto (que dicho sea de paso fue galardonado como el mejor de Buenos Aires). Esto es una prueba mas de lo arbitrarias que son las calificaciones en Guia Oleo, ya que nadie que tenga papilas gustativas puede afirmar que la cocina de este lugar merezca los mismos 25 puntos que la notablemente inferior Cucina D'Onore.

¿El ambiente? Es chiquito y agradable, nada del otro mundo, y como decimos siempre, la verdad que no nos importa, nosotros salimos a comer no a estudiar decoración de interiores. Lo único negativo del lugar es que solo acepta efectivo y no es barato, aunque la calidad de los productos justifican el precio. Y otra contra: es MUCHO mas barato pedir menú que a la carta, y el menú se hace para un mínimo de dos personas, por lo que si pensabas ir a conocer solo, mejor buscate un amigo. O llamame!
Degustación de postres

sábado, 21 de diciembre de 2013

Navidad: guia peronista de regalos para foodies.

Los peronistas detestamos el término foodie, porque es un término extranjero. También detestamos al Papa Noel moderno porque es un invento de Coca Cola, y a la navidad, que es una fecha consumista yanqui. Nosotros veneramos las cosas argentinas, como la milanesa a la napolitana, inventada por los inmigrantes italianos, los carnavales rioplatenses, copiados del carnaval de Venecia o la tradición de los reyes magos traida por los españoles, que esas si que son cosas nuestras y no importadas. Los peronistas también tenemos la costumbre de olvidarnos lo que dijimos hace 15 minutos y hacer como si nunca hubiera pasado, por lo que presentamos a continuación una lista de regalos para todos los presupuestos con los que alegrará el que quedará como un duque con ese foodie con el que quiere arrimar el bochín.
Los prohibidos: El problema típico de la persona que no cocina es regalarle con toda la buena fé del mundo algo carísimo y absolutamente inutil a la persona que  si cocina. Si el muchacho o la muchacha son foodies, seguramente disfrutan cortando julianas, brunoise, concassé o chiffonade a la medida perfecta y prefieren toda su vida su cuchillo Global a la Philips Salad Maker, que va a terminar juntando polvo en un armario. Como regla básica pensá esto: si no lo usan los tipos que ves cocinando en TV, tu novio foodie, tampoco. Chau Magic Juicer, parrillas George Foreman, chau ollas y vaporeras eléctricas, chau BGH Quick Chef, chau panquequera eléctrica, chau porquerias lindas e inutiles que venden en Morph. ¿Que regalar? Cosas básicas: sartenes y ollas de calidad, buenos cuchillos, pinzas o sino algún licor importado o condimentos exóticos. Acá algunas ideas:
Balanza, $130.

1) Balanza digital: A priori redundante, el foodie que la prueba no vuelve. Ideal para hacer cualquier receta, podés poner directamente el bowl/plato sobre la balanza, llevarla a cero y pesar todo directamente ahí sin ensuciar recipientes medidores y teniendo siempre las proporciones perfectas. Chau volverte mono calculando cuanto es una taza, una cuchara sopera o una cucharadita. Sirve para hacer pan, pizzas, calcular exactamente cuanta pasta tirar a la olla, dividir la carne picada para que te queden hamburguesas exactamente iguales para una cocción optima de todas, etc.

Reloj chino: $55.
2) Timer digital: si, los timer mecanicos con personajes simpaticos son muy lindos, pero nada mejor que un reloj digital pegado a tu heladera. Un minuto hace la diferencia entre un huevo duro y uno pasado por agua. Hay para todos los presupuestos, cuanto mas caros, mejor calidad, mas funciones y ruido mas fuerte. Es ideal que venga con iman para estar siempre a mano en la heladera y no estorbar en la cocina.

Sarten $125.
3) Sartén de hierro fundido. Ideal para los carnivoros, esta sarten es perfecta para hacer los mejores bifes de chorizo. El hierro retiene muy bien el calor y al agregar la carne no se enfría facilmente, lo que facilita la reacción de maillard y que nos quede un bife crocante por fuera y jugoso por dentro. A no caer en la trampa de las que vienen con ranuras, si, las rayitas que dejan en la carne son muy lindas, pero provoca una cocción despareja, lo que toca el hierro se cocina mas rápido que lo que no. ¿Que no querés que tu carne flote en grasa? La sarten lisa viene con aeroventilas para tirar el exceso de grasa, no hay problema.



Termómetro chino $70. Los pro salen 200 o mas.
4) Termómetro de cocina: ¿El vino está justo a 18 grados o la temperatura de la cava engaña? ¿Ese ojo de bife de 2 kilos estará jugoso o seguirá crudo ¿Ya es seguro comer la hamburguesa? ¿El agua tiene la temperatura correcta para hacer la masa?  Esas y muchas mas preguntas serán respondidas por su amigo el termómetro. Esencial para el fanático de la carne y el pescado en su punto justo. Bonus: También sirve para medir la temperatura ambiente y la de niños con fiebre.


Cuchillo Global: $1700 en ML. En Amazon US$ 99.



 5) Un buen cuchillo. Hay de muchos precios y para todos los gustos, pero hay una sola verdad: los buenos cuchillos salen caros. No vas a conseguir nada que califique como "profesional" por menos de $300. Un buen cuchillo es todo, es lo mas importante para un cocinero, no solo te da mayor precisión y velocidad al trabajar, sino que al tener un mejor filo patina menos y provoca menos accidentes. Las marcas top a Nivel mundial son Heinkel, Whustof y Global entre otras. El cocillo "standard" de la cocina norteamericana es el Whustof Classic, que acá es difícil de conseguir. Es robusto, duro, alemán, ideal para trabajar con carnes y trozar pollos. El Global G2 tiene mejor filo (aunque es mas difícil de afilar), es mas delicado y es ideal para pescados y verduras (aunque por supuesto que también sirve para carnes), su precio en argentina: dos asignaciones universales por hijo ($1.800).

Soplete Chino: $130.
6) Un soplete de cocina: Este garpa especialmente si el agasajado es un hombre, a quien naturalmente le encanta prender fuego cualquier cosa.  El soplete sirve para gratinar cualquier plato, hacer Crème brûlée, dorar merengues y tortas, hacer mas crocantes carnes y pollos y flambear panqueques haciendose el canchero. Lo mejor: se recarga con la misma bencina que los encendedores.

7) Cualquier cosa del sector gourmet del supermercado o Falabella. Mix de especias, pimientas innecesariamente caras, humo líquido, mostaza con porquerías que aumentan su precio mucho mas que su sabor, aceites de oliva italianos, conservas, salsa Barbacoa A1, chocolate líquido Hersheys. Salvo las sales saborizadas que posiblemente sean la mayor estafa desde la ruta Néstor Kirchner que no lleva a ningún lado, todo lo demás es un buen regalo. Un foodie por ahi no se compra una salcita de 50 pesos, pero si le regalan dos lindos frasquitos posiblemente se ponga mas contento que con un libro. Ni loco me gasto $700 en un Champagne Pomerie, pero si me lo regalan, chocho.

Bueno compañeros, espero que les haya servido la lista y sino, escucho sugerencias, feliz navidad para todos y recuerden el verdadero significado de las fiestas: consumir a lo loco para que el modelo no se termine de ir a la mierda.  Besos a todos y todas.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Almorzar en microcentro: Alpargatas no, el buen libro sí.

Media baguette.
 El Buen Libro es sin lugar a dudas el lugar mas nacional y popular de microcentro. Debiendo su nombre a una librería comercial reconvertida a sangucheria, este lugar cumple todos los requisitos para obtener el certificado GrASa: Grandes porciones, Ahorro y comida Sabrosa, los tres elementos de la sagrada trinidad peronista. Aquí encontraremos pastas, minutas, tartas y empanadas, que en general son ricas pero caen medio fuleras al hígado, y por eso casi nadie lo pide. ¿Y entonces porque todos los días hay cola de oficinistas en la vereda de este local? Porque tienen por lejos la mejor relación precio/calidad de sándwiches del microcentro! Si en diez lugares venden lo mismo pero en uno hay cola, andá si o si al de la cola. Y ojo, a no intimidarse por la cola, la de adelante es la mas larga, si pedís permiso y entrás al fondo hay otra cola que llega a dos mostradores y avanza rapidísimo debido al sistema de línea de ensamblaje fordiano que utiliza el local. Con 15 personas adelante ayer tardé 10 minutos de reloj desde que entré hasta que salí del lugar.

El Buen Libro es el Subway nacional y popular, hacés la cola, elegís tu pan (baguette, árabe, pebete, figaza), tus vegetales (lechuga, rúcula, aceitunas, cebolla, morrón o berenjenas asadas, pepinos, pickles, tomate, etc), tus carnes (milanesa de carne, pollo, lomo o pechuga  a la plancha, salame, mortadela, jamon cocido, crudo, lomito, peceto, etc.) y tus extras (huevo duro, huevo frito a la plancha, queso). Ahora, es increíble que funcione un subway a dos cuadras del Buen Libro cuando por los mismos 20 pesos acá te comés un sándwich el doble de grande y de rico.

Los  Sandwichs standard son el de milanesa con queso ($22), y el completo con queso, lechuga, tomate, cebolla y huevo duro ($26). Ambos están muy bien, son ricos y baratos. Pero lo glorioso que tiene el buen libro es que vos podés hacer la combinación loca que a vos se te ocurra sin encarecer demasiado tu sándwich. Por ejemplo te podés armar una locura de suprema de pollo, queso, morrón asado, y jamón crudo por $36; o un festival de carne al estilo americano con lomo a la plancha, mortadela, jamón cocido, queso, cebolla y huevo frito por $48.

El producto mas vendido por lejos son los sándwichs de milanesa de pollo, debido a la gran rotación del producto lo normal es que todavía este caliente al momento de servirse, tiene una buena relación pollo/rebozado, es crocante, dorada y la aceitocidad es aceptable para tratarse de una sanguchería obrera.  La otra vieja gloria de la institución es el lomo a la plancha con queso y huevo frito. Usan lomo de verdad y es de lo mas sabroso que podés comer en microcentro por 33 mangos.

A la hora de pedir hay que tener en cuenta que el sándwich se cobra completo o medio, según el tamaño del pan.  El que piden todos es la baguette, en el cual te vienen normalmente tres milanesas enteras. Con eso queda lleno un gordo, satisfechos dos hombres normales o cuatro chicas moderadas. Lo normal es pedirse media baguette o una “figaza chica” que salen lo mismo y traen una milanesa y media. Si vas de a dos se pide baguette entera y se comparte (baguette entera es mas barata que dos medias). La figaza grande, el pebete y el pan árabe salen lo mismo que la baguette entera, pero  traen menos contenido. Si querés comer poco pan podés pedir que le saquen la miga a la baguette, y si en tu oficina tenés cocina, lo mejor que podés hacer es pedirte la media baguette sin mayonesa, ponés la milanesa, la lechuga y el tomate al plato, el pan en una panera y te comés una rica milanesa con ensalada gastando $22. Mas barato ya cuenta como plan social.
Deconstrucción de sandwich de milanesa lechuga y tomate, $22.
El Buen Libro queda en Reconquista entre Viamonte y Tucumán, pero ya tiene sucursales en Tucumán y 25 de mayo y planean abrir mas próximamente.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El pecado de la porción gigante.


En los 90s el querido Dr. Menem en su valiente intento por importar culturas foráneas y destruir todo atisbo de identidad nacional introdujo la cocina gourmet, y como todo lo que se hizo en esa década perdida, se hizo mal. Abusándose del principio “calidad antes que calidad” los tipos agarraban una galletita rex, le ponían queso crema, salmón y ciboulette y decían que eso era una entrada. El pueblo, que nunca se equivoca, no comió vidrio y se indignó ante la estafa que eran esas porciones minúsculas, que encima eran carísimas. Quedó entonces la concepción “comida gourmet= porciones chicas y caras” y  “plato abundante= plato bueno”.

Y si, obviamente nadie quiere salir a comer y quedarse con hambre, pero tampoco está bueno salir a comer y quedar con el hígado al borde del transplante. Que es lo que sucedería en la mayoría de los restaurantes de Buenos Aires si uno intentara comerse una entrada, un plato principal y un postre. En un bodegón  o una confitería donde uno come una minuta gigante, un flan de postre y nada mas, las porciones grandes son esperables. Pero no en un restaurant que supuestamente nos ofrece una cocina mas elaborada. 

Si uno quiere salir a comer solo en Bs. As. no puede hacer una comida completa, elegís plato + entrada o postre, porque si comés las tres cosas quedás a reventar. Y si salís a comer en pareja tenés que dejar de comer lo que te gusta y negociar con el otro la entrada y postre, que se elaboran en porciones pensadas para compartir. Es inentendible que se festeje que las porciones son “para compartir”. Yo no quiero compartir nada! Si salgo a comer quiero comer lo que me gusta y no perderme el carpaccio de entrada porque mi amigo es vegetariano. Y si estoy solo quiero comer entrada, plato y postre sin salir del restaurant sintiéndome mal.

La cosa no es tan difícil. En vez de ponerme una entrada con cuatro bastones de muzzarella a $60, poneme una que traiga dos a $33 y listo. O mejor aún copien el modelo francés que permite elegir entre comer a la carta o un “menú tout compris”: el famoso menú ejecutivo. Lejos del nivel mediocre que suelen tener estos menús en microcentro, los mejores restaurantes del mundo sirven menús con 3, 5 o mas platos a un precio razonable al compararse con el costo individual de cada plato en la carta. Obviamente las porciones son mas chicas, pero se termina lleno, gastando lo mismo, comiendo mas variado y sin tener la necesidad de adaptarnos a los gustos de terceros.

Lo indignante de la cuestión es que hay muchos restaurantes palermitanos que tienen buenos menú ejecutivos los días de semana, pero a la noche o el finde no. Ahí bancátela y compartí la entrada con tu novia, y si a vos te encantan los langostinos y ella es alérgica, mala suerte. ¿Si me hacés un menú buenísimo de día, por que no lo hacés de noche? ¿Para ganar mas? Hacé la cuenta y cobrame lo que me tengas que cobrar para obtener la ganancia que necesitás y listo!

Lo que propongo no es una locura, la mejor comida del mundo es la mediterránea: en Francia lo normal es comer menú con aperitivo, entrada, plato y postre; en España los pinchos, tapas, medias raciones y raciones; en Italia el antipasto, primer plato de pasta, segundo plato de carne, postre y café.  ¿Si en los lugares donde mejor se come en el mundo se comen muchos platos chicos en lugar de uno grande, por que nos empeñamos en que nuestra cena se limite a una hamburguesa gigante como se estila en los fast food yanquis que de buena mesa saben poco y nada?