viernes, 29 de octubre de 2010

Receta #4: De como preparse unos buenos fideos peronistas. La salsa nacional y popular.

Si uno piensa en una comida Peronista, seguramente vendrán a la mente 3 cosas: la pizza con champagne reservada para los Presidentes Peronistas, el choripán gratarola que le damos a los muchachos que vienen a nuestros actos, y el fideo al filetto consumido por la clases populares que no tienen el privilegio de ser Presidentes o manifestantes rentados.

El fideo al filetto es un clásico de la comida por ser una preparación rápida y barata. Pero un verdadero Nacionalcocinista sabe que en los 15 minutos que tarda llevar a hervor el agua y cocinar la pasta se puede preparar algo mucho mas sabroso y gastando casi  lo mismo.

Las salsas tienen tres elementos básicos: un elemento líquido, un elemento que da consistencia, y otro elemento que da sabor.  El elemento líquido puede ser un caldo,  leche, un jugo de cocción, crema o yogurt. Para darle consistencia a la salsa se puede usar harina,, maicena o puré de papa, pero esto no suele ser necesario cuando usamos liquídos de por sí consistentes como son los purés de tomates que se compran en el supermercado, o bien cuando queremos que la salsa quede líquida. El tercer ingrediente es el mas importante: cualquier cosa que le pongamos a los elementos mencionados previamente darán el sabor a la salsa: sabor en cubos, queso, un cubito de caldo, panceta, hongos, berenjenas, cebolla, ajo o lo que tengan a mano.

Pasemos de la teoría a la práctica, una salsa de tomate casera se hace poniendo unos segundos el tomate en agua hiviendo, retirando la cascara, si se es fifí las semillas, y procesando con una minipimer ( o cortando chiquito con un cuchillo). También se puede evitar este paso comprando una lata de "Tomates Perita + Puré La Campagnola". Es cierto, sale 5 pesos, casi el doble que las marcas económicas. Pero no sea ratón, piense que este costo se divide entre 4 platos y que ud. señor trabajador la está levantando en pala gracias a Cristina Presidente, Moyano conducción. Dese un gustazo hombre!

Ahora hay que darle gusto. Para darle sabor a cualquier salsa se parte en general de la misma base: saltear algunos vegetales y luego mezclarlos con el medio líquido. Se pica la cebolla (una grandota para 4 personas)  y se pone hasta que quede medio transparente. Que no se te queme papá! Luego se agrega el ajo, que se pone en este momento porque se quema mas fácil que la cebolla. Según Arguiñano para que el ajo no caiga mal ni cause mal aliento hay que cortarlo por la mitad y sacarle el corazón verde que a veces trae.  Si es cierto o no, nadie lo sabe, pero es un lindo mito para transmitir.

Es importante saltar bien la cebolla antes de poner el líquido, porque sino se va a hervir, va a chupar demasiada agua y en lugar de desaparecer mágicamente van a quedar cachos enormes  flotando por la salsa, y queda feo vistes. Se deja hervir unos minutos se agrega perejil para mayor sabor, sal, pimienta y listo.

Si gusta puede seguir el consejo de Martiniano Molina (cocinero repudiado por el peronismo) y mandarle unas cucharadas de Casancrem o cualquiera de esos quesos que vienen en pote y no tienen gusto a nada (compre el mas barato que son todos iguales). A pesar de que solos son mas aburridos que cumpleaños de De La Rúa, con la salsa de tomate tienen ese Je Ne Sais Quoi* que le da mejor textura y sabor. También le puede mandar crema, por supuesto para crear una regia salsa rosa.

Ahora si se quiere hacer un tuco posta-posta a esta receta hay que agregarle un lindo cacho de paleta, rosbif, o cualquier cacho de carne, ponerle el doble de tomate  y dejarlo cocinar mínimo una hora. Después me cuentan.  Si además tiene otros pedazos de vegetales como quien dice morrones, zanahoria o apio, se pueden cortar chiquito y mandar al guiso y ver que sale, feo no va a quedar. La clave de todo buen cocinero es experimentar y dejarse llevar por la intuición para lograr nuevos sabores. Tampoco sea bruto y le mande un cacho de salmón a la salsa de tomate, confié en su sentido de la glotonería, si su estómago le sugiere que una combinación va a quedar bien, probablemente esté en lo correcto.
(sigue después del salto)