miércoles, 16 de marzo de 2011

Cristina: carne para nadie pollo para todos.

Hay dos posibilidades: 1) la gente come exactamente lo mismo que antes y además como el doble de pollo o 2) debido al aumento exponencial del precio de la carne de vaca, la gente no la puede comprar mas y se resigna a comer carne mas barata como es la del pollo. La carne de vaca es parte de nuestra cultura y si algo diferenciaba a Argentina de otros países es que hasta los mas pobres tenían acceso a la misma. El asado siempre fue una comida de la clase trabajadora, hace 8 años, antes que asumiera Kirchner la gente de clase media podía comer carne varias veces por semana. Hoy por su costo la carne es un lujo para la mayoría de las familias argentinas, si la carne para milanesa está mas de 40 pesos! El gobierno está cerca de complacer a los barones del campo que pedían el kilo de lomo a $80, lo que sonaba una locura entonces hoy es casi una realidad. Las políticas kirchneristas le quitaron la posibilidad a millones de comer carne de vaca con frecuencia, como venía dandose en nuestro país desde tiempos de la colonia. Pero la Presidenta de todos y todas celebra que en Argentina se consuma mas pollo. Recordemos que en el mundo en los países subdesarrollados se comen carnes que culinariamente son consideradas de segunda calidad: pollo, cerdo y cordero. Que en Argentina aumente el consumo de pollo simplemente es una muestra de como está bajando nuestra calidad de vida gracias a la errada política de alimentos que lleva a cabo nuestro gobierno que se dice "nacional y popular". Nacionalista y popular me parece que sería respetar nuestras tradiciones y permitir que los trabajadores coman carne en abundancia. Si alguien pedía esto eran los oligarcas del campo: que los argentinos no coman carne, se la vendemos mas cara a los de afuera, el que quiera comer carne que la pague 80 pesos el kilo o que se embrome.

Que se coma mas pollo significa que estamos dejando de lado nuestra identidad nacional, que nuestra alimentación se parece cada vez mas a la de los aldeanos chinos y cada vez menos a la de los gauchos criollos. Tenemos la mejor carne del mundo, pero gracias a Kirchner no la podemos comer. En casa de herrero cuchillo de palo.