miércoles, 29 de enero de 2014

L'adesso, la vera pasta italiana.

Es muy común que un francés, un tano o un turco se instale en un barrio y abra una casa de comidas de su país de origen con la que entusiasmará a la mayoría de los vecinos "Es italiano, tiene que cocinar buena comida italiana" parece ser el razonamiento infalible. Y si, a veces esto es cierto, pero muchas otras no. A lo mejor el tano en su país era ferretero y acá se manda a cocinar, que sabés. Ponele que Guido Kaczka  se va a italia y se manda a hacer asados, no te va a sacar una buena entraña solo por el hecho de haber nacido en Argentina. O por ahi si, la verdad que no se como son los asados de Guido Kaczka, pero bueno, ¿se entendió el concepto, no?

Leo Fumarola, chef y dueño de L'adesso no es otro tano mas que se puso un restaurant en Palermo, sino que es un señor cocinero. Nacido en Puglia, tras trabajar en restaurantes de lujo y con cocineros con estrellas Michelin, Fumarola se destacó con un servicio de catering, teniendo entre sus clientes a tipos de la talla de Francesco Totti, a quien le cocinó en su casamiento. Tan bien estaba la comida que encantó a uno de los invitados a la velada, un tal Silvio Berlusconi, quien se lo llevó a cocinar para él y posteriormente para George W. Bush. O sea, a ver si me entendés pibe, imaginate la fiesta que tiene Berlusconi encima, con los cientos de caterings que prueba en un año, para que le llame la atención uno, la comida tenía que estar MUY buena.

Y ojo, a lo mejor vas a L'adesso y la comida no te encanta, sobre gustos no hay nada escrito; pero lo que no me vas a poder decir nunca es que en L'adesso no sirven verdadera comida italiana, porque acá vas a probar la misma comida que comen los italianos con la posibilidad de elegir absolutamente cualquier tipo de cocinero y comida. Si querés comer comida italiana sin salir de Argentina, dejate de joder y pasá por acá.

Porque lo mejor de todo es que en L'adesso no sirven simple comida italiana, sino que sirven comida italiana moderna. En argentina la amplia mayoría de la comida italiana es cocina de bodegón, los mismos cuatro platos básicos desde hace 20 años, hay mejores y peores calidades, pero cero creatividad. En L'adesso en cambio la carta es la misma que puede tener un resto de moda en el Trastevere romano, mechando platos clásicos con langostinos fritos envueltos en tallarines, o una pasta amasada con cacao. Es notable también la materia prima con la que trabajan: la pasta fresca se hace con semola italiana Divella, misma marca que usan para las pastas secas y tomate en lata; el queso de rallar es pecorino italiano, al igual que el peperoncino que condimenta platos y aceites picantes. Después de probar pastas con buena sémola no vas a poder comer nunca mas esa porquería con harina 0000 que te venden en microcentro.

De la comida no hay mucho que decir, es impecable tanto las pastas (tonarelli a la amatriciana, uff), como los platos con pescado o cordero así como los postres que suelen incluir helados caseros (el de limoncello es la gloria). Siempre digo que los grandes cocineros se ven en los platos sencillos, los que te hacen un pan con manteca y es el mas rico de tu vida.  Acá todo lo que probás está buenísimo desde los platos elaborados a una simple salsa de tomate o un pesto (que dicho sea de paso fue galardonado como el mejor de Buenos Aires). Esto es una prueba mas de lo arbitrarias que son las calificaciones en Guia Oleo, ya que nadie que tenga papilas gustativas puede afirmar que la cocina de este lugar merezca los mismos 25 puntos que la notablemente inferior Cucina D'Onore.

¿El ambiente? Es chiquito y agradable, nada del otro mundo, y como decimos siempre, la verdad que no nos importa, nosotros salimos a comer no a estudiar decoración de interiores. Lo único negativo del lugar es que solo acepta efectivo y no es barato, aunque la calidad de los productos justifican el precio. Y otra contra: es MUCHO mas barato pedir menú que a la carta, y el menú se hace para un mínimo de dos personas, por lo que si pensabas ir a conocer solo, mejor buscate un amigo. O llamame!
Degustación de postres

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