viernes, 25 de julio de 2014

Pancho 46: sal Chichita de Viena.

En un nuevo y maravilloso viaje de trabajo esta vez me tocó dirigirme a la peronista República de San Martín, mas precisamente a la Av. Illia a pasitos de Constituyentes, justo en frente de Pancho 46. Una panchería popular de barrio que saltó a la fama cuando Marcelo Tinelli, ese querido icono de la década ganada de los 90s, comenzó a utilizarla para un desopilante sketch donde el muy pillo le ponía ketchup a los panchos de las viejas que pedían mostaza. Treinta y cinco puntos de rating te metía con eso. Y así empezaron a caer futbolistas, periodistas, gente del espectáculo y luego toda la gilada que se acercaba al lugar porque iban futbolistas, periodistas y gente del espectáculo.

La cuestión es que yo estaba enfrente, eran las cinco de la tarde y no tenía ganas de comerme un pancho. Pero teniendo en cuenta que era la primera vez en treinta años que pasaba por esa cuadra, y que no pensaba volver a pisarla en al menos otros treinta años, crucé la calle nomás sintiéndome un Anthony Bourdain del conurbano. Si, ya se, soy bastante, bastante pelotudo.

Entre Pancho 46 y yo se interponía una clientela con un look tipo Hell's Angels pero del conurbano; con Motomels en vez de Harleys y en lugar de camperas de cuero, camperas de lycra con logos de equipos del Nacional B. Habiendo terminado sus panchos, fumaban marihuana y hacían lo que popularmente se conoce como "vagancia". Con el traje yo no tenía el mejor atuendo para congraciarme con los parroquianos. Felizmente a escasos metros la policía entorpecía el tránsito haciendo algún intento de control, por lo que pasé tranquilo. Me siento tranquilo cuando veo a la policía, si ya se, soy bastante, bastante pelotudo.

En fin llego a la dichosa panchería, plagada al estilo Kat'z de fotos de todos los famosos que pasaron por el local: Caruso Lombardi, el Burrito, Tinelli, Luis Ventura y demás seres notables, lo que reforzó mi confianza, ¿que mejor para elegir donde comer que basarse en la opinión del plantel de Douglas High? El menú de panchos me sorprendió, esperando al menos algunas opciones como hay en nac & pop, acá la única opción era "Pancho: $15" (US$ 1.5 aprox.). Sin salsas, ni lluvia de papas, ni nada. Hago la cola, porque aun siendo día de semana a las 5 de la tarde había cola, me sirven un panchito tamaño vienisima, y me preguntan "que le pongo pibe?". "¿Que tenés?", "Mayo, mostaza, kechu y salsa golf". Salsa golf! Pensé que se había extinguido junto con su amiga la mostaneza. Le pongo mostaza, que es el único adherezo que se le puede poner a un pancho, y muerdo. ¿TANTO LIO POR ESTO?!!!!!

El pan era rico, sin ser sorprendente, 7/8 puntos ponele. La salchicha estaba sobre cocinada y tenía un sabor que con mucha, mucha buena onda uno puede decir que es un poco superior al de la vienisima (que todos sabemos que es una porquería). La mostaza era industrial, igual o peor que la savora.

¿Vale la pena perder tiempo en irse a un lugar horrible en San Martin para comerse un pancho chiquito, común y corriente? ¿Vale la pena leerse una review de mas de 500 palabras para que te digan que lo único que probaron fue un pancho y que era una cagada? Como diría una novia de valijero peronista: lo dejo a tu criterio.

4 comentarios:

  1. Es verdad pancho 46 ya no es lo que era, como decayó

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  2. repito una verdadera estafa un panchito con panecillo 4 puntos y una seven no bajan de los 50 mangos estan relocos y los bous q la concuren tienen mierda en la cabeza !!

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  3. Una verdadera estafa, los pibes copadisimos con el lugar. Puede ser que solo se guien porque hay facheritos con el auto y la musica a todo lo que da.
    Una vienisima sin calentar es mejor que la salchi que te dan

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  4. Si yo fui con la esperanza de comer algun pancho aleman tipo winis pero no una estafa!!! Hay pancherias mejores!!! Deberian denunciarlos por usura!!!!

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