lunes, 24 de febrero de 2014

Los mejores zapallitos con salsa blanca de la historia de la humanidad.

O de los últimos 30 minutos en un radio de 50 metros desde mi casa, sobre gustos no hay nada escrito. En fin, llegué de un viaje de Perú que me regaló Hector Magnetto (en serio) y encontré mi casa con un olor medio fulero. Tras un rato de revisar encontré la causa: un zapallo orgánico que le había comprado por facebook hace como un mes a unos hippies divinos, y que había quedado olvidado detrás de la máquina de pan. Milagrosamente junto a ese zapallo cubierto de una sopechosa pelusa blanca, había otro zapallo proveniente de los mismos hippies y en perfectas condiciones; pero  a no dormirse, hay que comerlo. Lo puse en la heladera y me fui a trabajar.

Viviendo solo en el conurbano y trabajando en capital la mitad del camino de regreso a casa lo paso con hambre intentando recordar que hay en le heladera que se pueda cocinar en menos de 30 minutos y que no sea una hamburguesa. Recordé entonces que además del zapallito tenía casi un litro de leche que había abierto a la mañana y que había vencido cuatro días atrás. La prueba del microondas es infalible: ponés la leche vencida en una taza hasta que hierva, si no se corta, se la toma al grito de "todavía sirve, todavía sirve". El café con leche de la mañana había salido impecable, pero siendo que la leche vencida no suele durar mucho una vez abierta había que usarla. Leche + zapallitos solo pueden significar una cosa: zapallitos con salsa blanca, o bechamel, como le dicen los oligarcas.

La receta tradicional es muy fácil, manteca, harina, leche, nuez moscada, zapallitos cortados y a otra cosa. Pero resulta que como un boludo a la mañana había puesto a descongelar una pechuga de pollo en la heladera, y a su vez me traje de Perú medio  kilo de ajies "paprika" secos, y que tenía muchas ganas de usar. Mucha gente me dice que cocino bien, y mentira, no se un carajo de cocinar, lo único que se hacer es agarrar ingredientes que me gustan y meterlos en un mismo plato. Si te gusta la panceta el queso, la lechuga y el tomate, no hay forma que no te guste una hamburguesa con queso, panceta, lechuga  y tomate.


Y bueno, en este caso arranqué con la bechamel, dos cucharadotas de manteca, dos cucharadas de harina, que se forme una plastilina horrible, y se le tira de a poquito leche tibia hasta obtener la consistencia deseada. Luego sal, pimienta, nuez moscada y la paprika cortada a cuchillo, dandole un toque dulce y picante genial. Si no tenés paprika seca entera traida de Perú la semana pasada podés probar con un poco de paprika en polvo que va a quedar parecido. Ah, además por algún motivo tenía ganas de comer pollo a la mostaza, así que a la bechamel le tiré dos chorritos de savora, suficientes para saborizar pero tranqui, no queremos que la mostaza mate los demás sabores. Y no, no te me hagas el gourmet que la savora es una mierda, también tenía dijon de Fauchon, pero ni en pedo le pongo dijón de Fauchon a una salsa.


Simultáneamente en una sarten puse un poco de aceite de precio congelado, una cebolla, dos minutos después dos ajos, un minuto después media pechuga de pollo, cuatro hongos portobellos y el zapallito cubeteado. Bah, zapallito no, zapallo, porque recién al cortarlo y con los fuegos al palo me di cuenta que los hippies me habían cagado y en lugar de zapallito me habían vendido un mini zapallo japonés. No nos ibamos a poner en exquisitos, así que lo cubeteamos y lo metimos igual a la sarten, con semillas y todo, que al saltearse quedan crocantes y son riquísimas.


Finalmente tenemos un dilema: tiramos la salsa sobre los solidos, o los solidos sobre la salsa? Teoricamente deberíamos aprovechar el fondo de cocción de la sarten de los sólidos y blah blah, pero la realidad es que pasar la salsa de recipiente sin desperdiciar nada da mas trabajo, así que a tirar la sartén con el pollo y los "zapallitos" a la cacerola de la salsa. Dos minutitos mas para amalgamar sabores y a la mesa, la mitad al plato, la otra mitad a enfriarse y luego al freezer. Sin darme cuenta me salió una especie de fusión argentino/peruana, un punto medio entre unos zapallitos con salsa blanca y un ají de gallina, y la verdad que, humildemente, estaba buenísimo.


PD: si se quieren abaratar costos se puede mechar con arroz blanco, pero considerando lo conveniente que son los precios congelados que logró el gobierno nacional y popular mediante el plan quinquenal Cristina cumple Néstor dignifica consideramos que abaratar costos usando arroz equivale a decir que la comida es cara, que el gobierno miente, y lo convierte a usted en un golpista infame que merece ser asesinado por el comando ninja secreto e ilegal que tiene la Campora. Changos! No debí decir que teníamos ninjas! Changos! No debí decir que era secreto. O que era ilegal. Uy, hace tanto calor...